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Es hora de explicarse

2º editorial: Ética y gobernabilidad

Los nuevos ayuntamientos se han constituido, los alcaldes han tomado posesión y llega el momento de los análisis.
En el Occidente de Asturias han sido fundamentalmente tres los ayuntamientos cuya constitución ha resultado más conflictiva y en los tres - Navia, Valdés y Vegadeo - han quedado cabos sueltos que precisan, en cada caso, de una explicación.
En Valdés tendrán que explicar tanto PP como URAS esa suerte de cainismo que les lleva una y otra vez al enfrentamiento personal como medio de hacer política.
En Navia será el ex socialista y ahora independiente Martín quien deberá explicar qué razones le han impulsado a imposibilitar un acuerdo con lo que parecía su "casa común". Y no valdrá que aduzca enfrentamientos personales o agravios familiares quien, previamente, ha establecido supuestas posiciones negociadoras (dimisiones incluidas) que se sabían de imposible cumplimiento.
Y en Vegadeo deberá ser el Partido Popular quien deberá explicar cómo es posible que un presunto partido que pretende gobernar, entregue, a cambio de la alcaldía nominal, la práctica totalidad del poder real, tanto financiero, como administrativo, como de representación en órganos comarcales a una persona cuyo bagaje electoral se compone del puñado de votos (259) que el pueblo le ha dejado como renta tras castigar cuatro años en blanco con la pérdida de la cuarta parte de los que tenía.
No es la culpa, lógicamente, de quien pide. Es la culpa de quien parte de la premisa de que vale cualquier concesión si lleva a darse el gusto de empuñar una vara de mando que apenas sirve como adorno.
Hay muchas cosas que explicar. También los socialistas tendrán que pedirse explicaciones a sí mismos. Pero hay algo indudable: quien ha votado, en un sentido o en otro, tiene derecho a que le cuenten hacia dónde ha ido su voto y para qué ha servido el ejercicio democrático de depositarlo.
Es la hora de las explicaciones y el pueblo está esperando. Ha llegado el momento de demostrar que, además de ganas de figurar, se tiene gallardía suficiente para dar la cara y contarlo.